SANTUARIO NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN



A mediados del siglo XVII fue construida
una pequeña iglesia del monasterio de carmelitas en Bogotá, fundado por
doña Elvira de Padilla.
Esta
antigua iglesita fue por varios siglos el centro de la devoción a la
Virgen del Carmen en Santa Fe de Bogotá, hoy Bogotá. Al extenderse esta
devoción por toda la república, debido sobre todo a la palabra
inflamada del canónigo don Francisco Javier Baldúa, se vio la necesidad
de construir un templo ad hoc. En efecto, las fiestas marianas
congregaban en Bogotá un número tan crecido de devotos, que colmaban
por completo las amplias naves de la basílica primada.
En 1922 el padre José María Bertola, director del Colegio León XIII en
Bogotá, consultó al señor arzobispo, monseñor Bernardo Herrera
Restrepo, acerca del lugar donde había de situarse la sede de la
devoción a la Virgen del Carmen.
El ilustre prelado respondió que el nuevo templo debía levantarse en el
antiguo Carmen. Desde entonces los superiores salesianos no pensaron
sino en llevar a cabo tan noble proyecto.
El 24 de agosto de 1923, venciendo dificultades que a veces parecían
insuperables, se firmó el contrato para canalizar el mal llamado río de
San Agustín, un riachuelo de aguas malsanas comprendido entre las
carreras 5a. y 4a. con la calle 8a.
El 18 de febrero de 1924 se empezó el derrumbe de los viejos locales de
la carrera 4a. para echar los cimientos del nuevo colegio, sin el cual
no se podía preparar el local del templo.
En 1926 se dio comienzo a la construcción del templo.
El 22 de agosto del mismo año el señor arzobispo coadjutor Ismael
Perdomo bendijo con toda solemnidad la primera piedra. Reinó mucho
entusiasmo, especialmente al saber que el Congreso había aprobado un
proyecto de ley por medio del cual se asociaba la nación colombiana a
la construcción del templo.
Arquidiócesis de Bogotá